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Síntoma y Creencia: Conceptos fundamentales. Curso dictado por Eduardo Suárez
Reseña
Recorrido teórico de la primera clase:
Eduardo Suárez nos da como propuesta de trabajo recorrer los textos freudianos teniendo como referencia la clase del 21 de enero de R.S.I. de Jacques Lacan.
Lo que está en juego en el tema "Síntoma- Semblante" y "Síntoma- Creencia" es una reconfiguración de la clínica. Y si hablamos de una reconfiguración de la clínica, hablamos de una reconfiguración en la formación de los analistas, en la posición del analista en la práctica, y podemos agregar, del estatuto del Psicoanálisis en el mundo.
¿Qué significa reconfigurar la clínica? El mismo Freud operó una reconfiguración de la clínica de su época al inventar el dispositivo analítico, reconfigurando la clínica psiquiátrica de Kraepelin, y ese reordenamiento se dio a partir de la idea de entender el síntoma como un conflicto entre el yo y las pulsiones. El síntoma como solución de compromiso de dos instancias que pujan entre sí: la una por satisfacerse y la otra por responder a un artefacto cultural que se pretende conservar. Pero esa fuerza atraviesa esas defensas y se satisface sustitutivamente en el síntoma. Y a partir de ahí, con ese operador que Freud llamó defensa, se organizan los cuadros clínicos en neurosis, perversiones, y psicosis.
Así vemos que la clínica de Freud en sus comienzos fue una clínica en función del concepto de defensa y una articulación entre los síntomas como manifestación de una estructura. La estructura era: Complejo de Edipo - Complejo de Castración y Lacan sustituyó eso por lo que llamó Metáfora Paterna, es la clínica del Nombre del Padre que conocemos, es una determinada configuración de la clínica. En lo que se llamó su primer enseñanza, hace una reconfiguración mínima, un ordenamiento, pero manteniéndose dentro de la noción de estructura.
Uno, como analista trata de formalizar los elementos que se presentan en un paciente, trata de reducirlos a una estructura común, y luego realizar una condensación de todos los síntomas en uno. Una vez que tenemos ese síntoma lo enganchamos a la asociación libre, ésta nos hace pasar del síntoma a una estructura, pero ¿eso estaba allí?
En la "Interpretación de los sueños", más precisamente en el capítulo "El olvido de los sueños", Freud se hace esa misma pregunta, hay un sueño, asocio libremente, llego a una estructura pero esa estructura ¿es real?, ¿es lo que determinaba o depende del cristal con el que se mire?, ¿no será una propiedad de la asociación libre más que del síntoma?
A nivel clínico: ¿cuál era la estructura final? Era el axioma fantasmático, una frase que articula una gramática. Freud dice que es la gramática de la pulsión. El axioma fantasmático sería la expresión última de la estructura, es el reducto del mensaje del síntoma, que es un mensaje del inconciente. Juan Carlos Indart lo nombró de esta manera en la conferencia que dio en Cita: "es un mensaje de lo que fue el encuentro del sujeto con el Otro". Es descubrir qué lugar tuvo el sujeto en el Otro, con qué tapona la castración del Otro.
Jacques-Alain Miller dice que Lacan en su última enseñanza, parte de la diferencia entre azar y estructura, y lo que estaría del lado de los síntomas, desde la perspectiva más real, no obedecería a necesidades estructurales sino a contingencias. Lo que se llamó "síntoma como acontecimiento del cuerpo", prescinde de la determinación estructural, se da de modo azaroso, eso sería respetar la dimensión contingente del síntoma, extremadamente singular, sin meterle todavía "el truquito" de la asociación libre. Sin pasar por ahí el síntoma no es manifestación de la estructura sino algo traumático, accidental.
Ahora partimos del azar, ¿por qué?, ¿por qué necesitamos partir de eso ahora?, todo eso depende de considerar una determinada posición del analista, un determinado análisis y un determinado final. Todo esto puede ser re-interrogado a partir de la reconfiguración. La lectura del síntoma con el aparato del inconciente, con el aparato del Otro, la frase fantasmática el recorrido analítico, deja un resto. El desciframiento siempre deja un resto que no puede reabsorberse nuevamente en el campo del sentido, un resto no tratable por el Nombre del padre. Pero hay que pasar por ello, si no, no hay ubicación del resto y el objetivo es localizarlo. Eso es toda una práctica. De esto se trata la reconfiguración de la clínica, tomar como punto de partida al resto y tomarlo como un resto fecundo para ser estudiado. Desciframos el mensaje del síntoma y el síntoma sigue "vivito y coleando", pero ya no como mensaje del Otro, sino como signo de lo Real. Y a eso hay que creerle. Hay algo que se sostiene en ese resto y es la creencia. Hay que creer ahí. Por lo tanto, se sostiene la dimensión de creencia, pero se trata de hacer otra cosa con eso, que no sea volver al desciframiento.
La idea sugerida por Eduardo Suárez, es volver a Freud, retornar a sus textos y desde este lugar, palpar este climaEn este trayecto, como bibliografía propuesta, abordaremos: "Análisis terminable e interminable", "Más allá del principio del placer", en especial el capítulo III, "Construcciones en Psicoanálisis" y "La escisión del yo en el proceso defensivo".
Belén Rodríguez