cita

La angustia y el Saber

Por Juan Carlos Indart

El 21 de marzo, tuvimos el agrado de recibir en CITA a Juan Carlos Indart, quién nos brindó una conferencia sobre el tema: “La angustia y el Saber”, para dar apertura al año de trabajo epistémico que nos hemos propuesto en nuestra institución.

(...) Me entusiasmó mucho que la Ecole de la Cause vaya a trabajar el tema de “Nuestro sujeto supuesto saber”. Está un poco presentado como diciendo nuestro. “Nuestro” quiere decir que ya eso va caducando en todas partes. Antes había sujetos supuesto saber en muchos lugares, ahora ya no tanto. Bueno, nosotros tenemos el nuestro. Hay que volver a ese nuestro. Porque lo que estamos hablando está en las condiciones mismas de posibilidad y de inicio del dispositivo analítico, que fue siempre una transformación de la angustia en dirección al saber. Llamar al manejo analítico de la transferencia sujeto supuesto saber es exactamente una articulación, todo esto se modula de muchas maneras, pero en saber podemos poner: el sujeto supuesto saber es una modalidad de la condición del saber posible, y eso está exactamente articulado a la angustia que alguien logra transformar (ya sin acting o con menos acting y sin tendencias al pasaje al acto) en la posición subjetiva de un analizante, que es alguien que desea saber. Se verifica que, conquistada la posición de ese deseo de saber, la angustia se mitiga. (...)

(...) Hay que en cierto modo, terminar un análisis, terminar esa transferencia, el modo de pensar propio del trabajo analítico debe tener una conclusión. Pero cómo se conseguía alguien, ese era el tema de Lacan, que pueda ser analista, que eventualmente le venga el deseo de ser analista, lo cual quiere decir seguir pensando. Bien, exactamente en ese punto, y por las consecuencia que tiene el evitarlo, sobre todo en la clínica en general, es sobre este punto que yo creo que se justifica mantener un tiempo de trabajo los términos angustia y saber. Y el final del análisis, siguiendo a Freud, fue siempre en Lacan llevar el deseo hasta un punto extremo de confrontación con la angustia. Y Freud ponía ahí el tope. Todo el mundo se pone a pensar, deja de ser cuando entra en un análisis, pero cuando se va llegando a la angustia de castración, como dice Freud, todo el mundo va poniendo un tope: “Es suficiente para mí”, “yo me voy”... Pasaje al acto y “yo no te sigo más”, “te hace mal, al final, pensar tanto”. Y vienen toda una serie de argumentaciones destinadas a taponar eso, con toda la razón del mundo... Y entonces es sobre exactamente ese punto que se trataba para Lacan de ver cómo podía haber una solución de la angustia que articulase una posición de saber, que se transformase en algo vinculado, sí a un acto, pero a un acto que sostiene un deseo de saber. (...)

(...) Hay una angustia en la cual las personas se detienen en no querer saber. Es otra manera, también, de ver la pertinencia de tener esos dos términos y trabajarlos de muchas maneras. Porque es un viejo tema de cómo, al final, una vez que definitivamente se sabe, la angustia desaparece. Tendrá otro cuadro, pero la angustia como tal desaparece. Entonces tiene un interés también, y no sólo hacia el final de análisis, estar alerta sobre la prueba que a uno le da si el sujeto de una angustia ha ganado saber. Y la ganancia de saber sólo es ganancia si se le ha puesto angustia, si la angustia se ha podido transformar en lo que en uno está en ese saber. Si no, son falsas ganancias de saber, como leer libros y saber más cosas. Pero no es de lo que estamos hablando. De manera que me parece que angustia y saber son un par de términos muy cruciales para nosotros en psicoanálisis. (...)