
Síntoma y Creencia: Asamblea Epistémica
Apertura a cargo de Betina Ganim
La Conferencia de Juan Carlos Indart, otra vez, como cada año, es guía orientadora de trabajo; esta vez la orientación y ordenamiento es del tema SINTOMA Y CREENCIA. Y nuestro invitado no sólo vino a ubicarnos en el tema, sino también a darnos ánimo para emprender un camino que implica la reconfiguración de la clínica. Es aquí necesario detenerse y enfatizar éticamente esta cuestión, bajo el significante PRUDENCIA.
Se trata de una reconfiguración de la clínica entendida en términos de viraje, que como tal requiere de una reconsideración de toda una clínica marcada por el Nombre del Padre.
Para orientarnos, Indart parte de un obstáculo. El obstáculo mismo que se produce con la llegada a la comunidad analítica de temas vinculados a la última enseñanza de Lacan, que es el de pensar que todo lo anterior no sirve más, que se anula; o aterrorizarnos, paralizarnos y creer en que Otro se ocupe de esas cuestiones. Y no se trata de eso. Es tiempo este de ver, sin prisa por concluir. Es justamente en este punto el que nos marca la orientación. Prudencia. Y trabajo. Como nos quiere transmitir Indart, estando atentos en las lecturas de no trabajar síntoma y creencia como una dicotomía feroz, sino de diferenciar los usos del término creencia en relación al de creer-ahí.
Desde el Área Epistémica, la idea es hacer una lectura de la conferencia tomándola como un programa de trabajo, y presentarlo a los miembros de CITA a manera de grandes temas a investigar que surgen de la conferencia.
La propuesta es, en principio, que cada miembro pueda exponer algo de su lectura, los temas que de allí extrajo, o las resonancias que tuvo la Conferencia para cada uno, lanzando así el debate y el trabajo.
Esta manera de tomar la Conferencia como programa de trabajo puede llevar a pensar la idea de un programa universitario, con diferentes unidades de estudio, y creyendo en que al final de 10 años habremos concluido. Ese mito del Todo que funciona de tapón. No es esta la idea, sino la de proponer un programa como S1, que permita ubicarnos en un IR HACIA una reconfiguración de la clínica, a partir de lo que propone la última enseñanza de Lacan, pero retomando y revisando una clínica basada en la creencia en el Nombre del Padre, en el Otro, a partir de lo cual se configura una clínica orientada por el síntoma como mensaje, metáfora de una relación al Otro.