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Presentación

Presentación del libro:
Entre neurosis y psicosis. Fenómenos mixtos en la clínica psicoanalítica actual

Agradezco a mis compañeros de CITA la invitación a presentar este libro, ya que he tenido el gusto de participar de los encuentros de trabajo en aquellas Noches Abiertas en la EOL, sobre los que surge posteriormente esta publicación en libro.

Así que es doble el gusto por estar aquí intentando presentarlo: por haber podido estar aquellas noches de elaboración y por los efectos diferentes que tuvo la lectura del libro.

Voy a tratar de transmitirles algunas de las resonancias que me ha dejado la lectura y espero no defraudarlos mucho porque solo me voy a detener en lo que para mí resultan “detalles” del libro.

Hay dos detalles que me gustaría remarcar: uno que el título del libro no es el mismo que el título con el que se convocó a aquellas Noches Abiertas.  Está presentado entrada con estas palabras:“Esta publicación recoge el trabajo realizado en la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) –en su espacio Noches Abiertas- durante el segundo semestre de 2008, bajo el título: Sobre las psicosis ordinarias. Hay una diferencia entre el trabajo en aquellas Noches y el libro –al menos, hasta aquí, en el título-.

Segundo detalle: que en las primeras páginas del libro encontramos una carilla y media escrita que lleva por título: “Presentación” (a secas), escrita por Juan Carlos Indart. Es lo primero en orden que encontramos en el libro, pero está escrita última digamos, en un tiempo posterior al trabajo de discusión clínica llevada a cabo durante aquellos nueve encuentros. Se titula presentación, no prólogo ni introducción, lo que me parece un detalle a tener en cuenta. Entonces van dos detalles a tener en cuenta: la diferencia en el título, la presentación y el tercer detalle que quisiera comentarles es que está escrita por un miembro del grupo, es decir no es alguien a quien se le pide que haga la presentación de la publicación. Es un miembro del grupo –no es ajeno en este sentido a lo que se publica-, pero –algo importante- está producido desde un punto de exterioridad respecto a lo trabajado en aquellas Noches Abiertas, lo cual marca una gran diferencia más entre el libro y lo que podría ser una desgrabación de las Noches Abiertas.

Entonces, estamos aquí hoy en la “presentación del libro” (todo junto), con todas sus páginas, la tapa con el título, incluida la presentación a secas, los 9 capítulos, y la contratapa.

En fin… como ésta es la presentación del libro (todo junto), me pareció interesante  tomar “esa” Presentación como eje y ubicar un poco a partir de ella y del título cierto movimiento… salto que parece producirse entre  aquellas nueve reuniones y el libro.

No se trata de la publicación de las desgrabaciones de las nueve reuniones llevadas a cabo en esos miércoles de Noches Abiertas. No es una publicación que “sigue” en continuidad –como es algo frecuente y nos sirve en muchos casos - a la serie de las noches de trabajo, finalizó y se publica lo que se dijo allí, con el mismo título, etc.

No hay, desde un tiempo anterior a la investigación, la idea de escribir un libro. Hacer una publicación en libro no fue el motor de la producción. Hay un trabajo de investigación, de discusión clínica, y hay en un tiempo posterior la idea de hacer con esa experiencia un libro.

 

Tomo algunos de los párrafos de esa Presentación. Empiezo con uno que además es el que se recorta en la contratapa:

“A los lectores atentos, no se les escaparán las dos razones correlativas que nos pareció justifican transformar la experiencia mencionada en libro.”.

…transformación de la experiencia en libro, tales son los justos término con los que refiere a este movimiento que me interesa destacar, en tanto no se trata de una desgrabación. Me quedo con el término transformación.

Y hay dos razones que la han justificado. No es arbitraria, no está en juego la idea de publicar sin más lo desgrabado en aquellos debates de investigación sobre las psicosis ordinarias. Les leo las dos razones:
“La primera se refiere a la necesidad de situar de otro modo la clínica ya construida  a partir de la función del Nombre del Padre (o el complejo de edipo). La segunda, se refiere a la posibilidad de verificar desde el vamos la presencia de síntomas que como acontecimiento del cuerpo, y en su contingencia, articulan ciertos límites ajenos a la eficacia del discurso común.”

Entonces, esos dos aspectos aquí llamados razones, los lectores atentos (o sea que hay que transitar el libro), las podrán encontrar en todo su recorrido. Pero es recién a partir de la publicación que se transforman en razones. Es decir, hay algunas cuestiones que (de alguna manera) estuvieron de entrada, y que se encuentran “transformadas” en la salida (libro).

 

Me meto con esto un poquito en lo que fue el desarrollo de aquellas nueve reuniones. Dejo aquí las dos primeras carillas de la Presentación.  

El trabajo de esas nueve noches, que encontrarán en las páginas que se suceden  en el  libro, fueron convocadas bajo el título Sobre las Psicosis Ordinarias, con el espíritu de colaborar en la investigación de ese tema nuevo, con la propuesta sólida y rigurosa de trabajar estrictamente sobre material clínico, que sería presentado por el analista que dirige la cura, casos del “psicoanálisis ordinario”, es decir demandas de tratamiento por síntomas nuevos  que cualquiera de nosotros puede encontrar en su clínica actual. No se trata de casos excepcionales, sino de la clínica corriente de hoy.

 

Para el desarrollo del trabajo allí propuesto, se dejaron planteadas y establecidas algunas condiciones que consideraron necesarias de entrada para tomar el tema de la psicosis ordinarias como un “proyecto de investigación”, no como una categoría diagnóstica, e intentar extraer alguna enseñanza de los casos, tensando las discusiones para dar lugar a nuevas cuestiones e interrogantes, abriendo a lo que no se sabe y sin cerrar sobre lo conocido. 

Así, en un clima de no saber, de vacío de saber ahí donde un diagnóstico corre el riesgo de hacer de tapón, se “propone”, o más aun se “impone” -así lo dicen- ya en la primer reunión, hacer el esfuerzo –porque verán que no es fácil- de suspender hacer diagnóstico. Cuestión que resulta el eje del trabajo, y que se recogen sus frutos al finalizar.

Esta es una cuestión que se recuerda cada vez que las discusiones van dirigiéndose a un cierre, en un esfuerzo de sostener cierto vacío cada vez.

Tomar a las Psicosis Ordinarias como un nuevo diagnóstico preciso, era de entrada un “obstáculo a superar” para dar curso a la investigación. También utilizar las categorías diagnósticas de neurosis o psicosis, amenazaban con cerrar rápidamente la discusión sobre una clínica “conocida, clásica”.

Un dato de importancia: la idea de referencia que se toma y que es presentada como la idea que dará las coordenadas al trabajo de esas noches, extraída de un texto de Eric Laurent titulado Las Psicosis Ordinarias. Dice así: “Entre las neurosis clásicas por un lado y las psicosis extraordinarias  por el otro, se encuentran fenómenos mezclados, mixtos, que no son fácilmente asignables. Hay un campo de exploración clínica que justamente debe ser cualitativamente explotado. Pero neurosis y psicosis deben ser distinguidas como dos polos completamente fundamentales.”

Diversas vueltas y precisiones singulares se harán sobre esa idea. Pero será la idea de  fenómenos mixtos  la que permitirá ubicar bajo algún nombre posible aquellos pequeños y grandes detalles a los que se les comenzó a dar lugar.

Sin embargo, también aparecía una cierta amenaza en las discusiones: transformar a ese “mixto” en otra categoría diagnóstica que por sí misma cerrara, y dejara en resonancia que sabíamos de lo estábamos hablando. Es un fenómeno mixto… aja y? qué es eso? Un poquito de psicosis y un poquito de neurosis?? Que es mixto? es una pregunta que fue surgiendo: mixto de qué?.  
Suspender las categorías diagnósticas…. Y cómo  leer un caso sin esa perspectiva?

 

Les voy a leer algunos párrafos que me interesó recortar, no solo por un interés para mí ya que me ayudan a pensar algunas cuestiones que vengo trabajando, sino porque marcan en el trabajo del libro cierto eje de lo que se va bordeando:

(pág15)  “Entonces hay un trasfondo para repensar las cosas que puede utilizar el término psicosis ordinaria o locura ordinaria para referirse a la estructuración fallida de base, y también para enfrentar lo que se está produciendo entre el Nombre del Padre y su forclusión como clínica de hoy”.   
Hay que ponerle a ambos polos y a las configuraciones mixtas esa base común. …

(100) Ubicamos los dos polos, neurosis y psicosis, y un punto de partida común –que escribimos como la no relación sexual-. Siendo ésta la base psicótica común a todo parletre, existirían respuestas, incluida la del Nombre del Padre, como un síntoma entre otros.

En esta línea aparecen varias otras cuestiones a lo largo del recorrido: preguntas acerca de qué es entonces precisamente el nombre del padre…, se inventa un término: neoplaca giratoria…, se plantea que entonces al suspender el diagnóstico, uno tendría que saber a dónde se mete y a dónde no… , se plantea investigar la función de síntoma como límite. Conlleva un cambio de perspectiva que es el de pensar las neurosis desde la psicosis, y no al revés como estamos acostumbrados. Pensar a la forclusión como una razón de fondo, aunque no psicótica.

Para finalizar, les leo una frase de las últimas páginas y retomo el título del libro. Dice: 
(178) “ Cuando hemos dicho `mezcla´ o `mixto´ no es para proponer diagnóstico. Sino para sostener unas ganas de ocuparnos de cada uno de los detalles.”

El título del libro: Entre neurosis y psicosis (punto). Abajo en letra más chica Fenómenos mixtos en la clínica psicoanalítica actual. Sigue suspendiendo un diagnóstico, y aloja  un “creer ahí”, en el justo lugar de los detalles.

Tenemos para nueve años más de trabajo.  

María Alejandra Gorriz
Miembro de C.I.T.A.